Nueva Vida para el Ministerio de Juventud

Nueva Vida para el Ministerio de Juventud
Por Nolan Reynolds


La Muerte del Grupo de Jóvenes

Cuando estaba en el 7mo grado mi madre pasó por una fase en que me animó a unirme al grupo de jóvenes de nuestra parroquia local. Yo estaba muy familiarizado con la iglesia. Después de todo, desde que tenía memoria recuerdo que mis padres me habían estado arrastrando allí cada domingo. Aun así la idea de perder el viernes en la noche en un salón de la parroquia con un montón de chicos extraños y adultos de la edad de mis padres, no era algo que me emocionaba. Le dije a mi madre que no quería ir, y fui muy firme en mi resolución. “Pero juegan baloncesto y comen pizza” me explicó ella.

Como muchos chicos de escuela intermedia, el  jugar baloncesto y comer pizza eran dos de mis actividades favoritas. Así que como por 30 segundos consideré asistir, basado en ese último anzuelo que mi madre me tiró tan desesperadamente. Pero entonces regresé a mis sentidos. “Puedo jugar baloncesto cuando quiera. Tengo un canasto afuera. Y de todas maneras el viernes es el día en que comemos pizza como familia.”

Mi respuesta sangrona me ameritó una cachetada a la cara, pero mi análisis era correcto. La verdad es que el grupo de jóvenes no tenía nada que ofrecerme. Tenía amigos, así que no necesita un nuevo lugar donde conocer gente nueva. ¿Entretenimiento para el fin de semana? Yo también tenía mi propia fórmula para eso - un montón de películas, viajes al centro comercial, correr en bicicleta y quedarme a dormir en casa de amigos. El punto de la parroquia de jugar baloncesto y comer pizza era algo demasiado ordinario, y no iba a cambiar mi rutina.

Por años una parroquia Católica podía extender su mano a los jóvenes reuniéndolos en un sólo grupo de oración, hermandad, charlas y actividades sociales. Pero en algún punto este medio perdió su frescura. La asistencia a la Misa disminuyó y la gente se despidieron de la iglesia, al igual lo hicieron sus hijos. El mundo alrededor se hizo más atractivo, más emocionante y mucho más como “casa”. Los jóvenes encontraron otras maneras y lugares donde pasar el tiempo.
 
Hasta este día, sin embargo, hay muchas parroquias que siguen usando este mismo formato de grupo de jóvenes  y  no pueden creerlo cuando solamente 5 o 6 jóvenes se presentan. Hacen su llamado anual, secuestran las Misas los fines de semanas para hablarle a la congregación sobre las cosas que los jóvenes están haciendo. Hacen bellas páginas en el boletín para describir toda la diversión que se están perdiendo aquellos que no participan. Entonces esperan a que  un montón de jóvenes entren por las puertas del gimnasio. El problema es que, los únicos jóvenes en la Misa son los 5 o 6 jóvenes del año pasado. Las abuelitas leen el boletín pero ellas están un poquito pasadas de la edad requerida para participar, y los que no quedaron cegados por los brillantes colores del anuncio en el boletín, simplemente le dan una ojeadita y lo tiran. Ya tienen planes para la noche del viernes.

Algunos líderes de jóvenes han escogido sufrir, estableciendo un patrón que año tras año los llena de decepción. Otros se han convencido del mantra que es “calidad y no cantidad” y han quedado satisfechos con los pequeños grupos libres de estrés. Otros aun se han agotado,  hartos deciden irse. Ninguna de estas respuestas ayuda a los que importan – los jóvenes.

Mi parroquia tiene registrado como 1300 estudiantes del 7mo al 12mo grado. Ni yo, ni nadie en el ministerio de jóvenes conoce a un cuarto de ellos. Es una inquietud seria. Hay miles de jóvenes Católicos bautizados y confirmados viviendo en nuestras comunidades que no han puesto ni un pie en la iglesia, ni en su propiedad desde que recibieron el Espíritu Santo en esas dos ocasiones. Son salvajes, están confundidos y bombardeados por los medios de una cultura secular que desafía la moralidad y trata de despojar cualquier sentido de religión del mundo. Y el remedio de la parroquia – el grupo de jóvenes – ya no es eficaz.

En ese rango de jóvenes registrados en la parroquia hay múltiples niveles de madurez y espiritualidad. Cada joven viene de un mundo diferente con experiencias y perspectivas únicas. Tienen sus propios intereses, pasatiempos y opciones de vida. Sin embargo lo que no cambia, es que cada uno de estos jóvenes tiene la necesidad y deseo de ser amado. El Cristiano sabe que este anhelo es de Dios, y El es la mayor fuente de amor; es el único que nos puede satisfacer. Los grupos de jóvenes  asumen que los jóvenes ya saben esto, pero ya han pasado generaciones buscando a Dios en lugares erróneos.

Lo que propongo es seguir el ejemplo de Cristo, de ir afuera y extender la mano a la gente allí donde se encuentran. Tenemos que dejar de asumir que los jóvenes nos están buscando y retarnos a nosotros mismos a entrar la guarida de los pecadores. Si realmente nos importan debemos comenzar a actuar como ellos. Debemos salir, encontrarlos y entonces invitarlos personalmente a seguirnos. No hay ningún ministro de jóvenes en este planeta que tenga el carisma y presencia de Nuestro Señor, pero vamos a quedar sorprendidos por las reacciones de los jóvenes si comenzamos a mostrar el mínimo interés en sus vidas.
En esta columna, espero poder discutir maneras en que podemos extender nuestra mano a esta generación que parece perdida. Quisiera traer a la mesa ideas que abrazan el llamado de “nueva evangelización” del Papa Juan Pablo II. Espero ofrecer un entendimiento de ministro de jóvenes que es comprensivo, emocionante y completamente dedicado a volver a presentar los jóvenes a Jesucristo y a la mina de oro que es la Iglesia Católica.

Y tal vez hasta podamos encontrar tiempo adicional para baloncesto y pizza. 
Nolan Reynolds is the full-time Director of Youth Ministry at Our Lady of Mercy Parish in Hicksville, NY. He's also a part-time teacher of abstinence education with Long Island Teen Freedom and a grad-student at the Seminary of Immaculate Conception (Huntington, NY). He personally maintains the ”Rise of the TOB” blog which takes a look at life through the lens of Pope John Paul II's landmark teaching on human love and sexuality, Theology of the Body. An up and coming speaker, Nolan has a passion for leading teens closer to Christ and sharing with them the Catholic Church's unique insight on love, life, and sex. He lives with his wife Becky in Patchogue, NY.