No es una actividad inofensiva
By Ellen Gable Hrkach
July 4, 2010
Muchos años atrás la pornografía llegaba a una casa en un paquete marrón. Ahora, muchas veces llega a nuestros hogares mediante el internet y la televisión. Muchos niños menores de seis o siete años están siendo expuestos a pornografía dura. Algunos Católicos y Cristianos se están haciendo adictos a la pornografía por internet.
El Catecismo de la Iglesia Católica (2354) condena la pornografía diciendo que “pervierte el acto conyugal… ofende la castidad… es una falta grave… introduce a unos y otros en la ilusión de un mundo ficticio.”
Hace unos años, mientras estaba en una función Católica, escuché a alguien decir “El uso de la pornografía está bien dentro del matrimonio, no hay nada malo con eso.” Como decía un sacerdote que una vez conocí, ‘ver pornografía es como conectar un tubo de aguas residuales a tu cerebro.’
En otra ocasión, un conocido nuestro trató de aminorar el mal de la pornografía diciéndonos “mal es una palabra bastante fuerte para describir un crimen sin víctimas.” Mal es la palabra exacta para describir la pornografía, la cual hoy en día esta tan desenfrenada que invade nuestras computadoras (tus ojos) sin invitación alguna. Y, al contrario de la opinión popular, la pornografía no es un crimen sin víctimas. Las familias y conyugues de los adictos son víctimas, sin mencionar los actores y otros que pueden ser forzados a aparecer en tales películas.
De acuerdo a Robert Borys, autor de Amor, Matrimonio y Pornografía, “el 68 por ciento de los casos de divorcio envuelven uno de los conyugues encontrando un nuevo amante en el Internet. El 56 por ciento envuelve uno de los cónyuges con un interés obsesivo a páginas de web de pornografía; 62 por ciento de las personas que van a la conferencia anual de la Academia Americana de Abogados Matrimoniales, dicen que el internet ha sido un factor significativo en los divorcios que han manejado durante el último año.”
El sexo es para la renovación privada de los votos matrimoniales de una pareja, para crear vida, para unir a la pareja y para expresar el amor desinteresado. El sexo tampoco significa la satisfacción de pasiones lujuriosas y tampoco es para exposición pública.
Recientemente leí que la pornografía tiene el mismo efecto en el cerebro que la cocaína crack, lo cual explica por que tantos hombres (y algunas mujeres) se hacen adictos. Para aquellos que se han hecho adictos, hay ayuda para sobreponer esta desviada adición. Filtros para evitar pornografía como Covenant Eyes (http://www.covenanteyes.com/) y Wise Choice (http://www.wisechoice.net/) son dos de muchos filtros disponibles que pueden ayudar a mantener la pornografía lejos de nuestros hijos, y puede ayudar a aquellos que están adictos y son atraídos por imágenes.
Aunque no necesariamente apruebo las ideologías de las siguientes organizaciones, algunas podrían ser útiles:
Christian Alliance for Sexual Recovery www.helpandhope.org
Sexaholics Anonymous, www.sa.org,
Focus on the Family www.pureintimacy.org
La pornografía no es una “actividad inofensiva.” La pornografía pervierte la mente, destruye la inocencia, y crea adicción que lleva a la ruptura matrimonial.
Derechos de Autor 2010 Ellen Gable Hrkach
Ellen lives with her husband, James, and their five sons in Pakenham, Ontario, Canada. She and her husband have been certified NFP teachers for the Couple to Couple League for 25 years and have worked for 26 years in marriage preparation and chastity education. Ellen is a freelance writer and author of
"Emily's Hope," a Catholic novel, which won an Honorable Mention Award (Religious Fiction) in the Independent Publisher Book Awards in 2006. Her second novel,
"In Name Only,"was released last June and has recently been awarded the Gold Medal (First Place) in Religious Fiction at the 2010 Independent Publisher Book Awards. She writes frequently for CCL's Family Foundations magazine and she and her husband create the "Family Life" cartoons. Her website is
www.fullquiverpublishing.com Her blog "Plot Line and Sinker" is at
http://ellengable.wordpress.com. Contact her at:
info@fullquiverpublishing.com
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