Hábitos de catequistas eficaces

  En el popular libro “Los Siete Hábitos de Un Líder Eficaz” (Seven Habits of Highly Successful People) Stephen Covey escribe que “La manera en que vemos las cosas es la fuente de la manera en que pensamos y la manera en que actuamos”.

Esto es cierto en nuestros adolescentes y en nosotros como catequistas. Antes de asumir la tarea de evangelizar a otros, tenemos que – seriamente – preguntarnos a nosotros mismo, ¿Cómo vemos las cosas? ¿Cómo percibimos el mundo? Pero para poder responder a estas preguntas con alguna exactitud tenemos que evaluar como pasamos nuestro tiempo. A que “cosas” exponemos nuestros sentidos, porque después de todo, es a través de nuestros sentidos que percibimos el mundo.

Muchas personas resumen este concepto en una sencilla pregunta “¿Eres una persona del ‘vaso medio lleno’, o una persona del ‘vaso medio vacío’?” Antes de poder de llegar a ese punto hay que ser honesto con una cosa: ¿Cómo entrenemos nuestros sentidos? Esto incluye: ¿Qué programas de televisión vemos? ¿Qué música escuchamos? ¿Con que tipo de conversaciones nos entretenemos? ¿Qué tipo de libros leemos? ¿Cuánto tiempo pasamos hablando de Cristo? ¿Cómo oramos y por cuánto tiempo?

Nuestros sentidos están “comiendo” todo el tiempo, consumiendo y absorbiendo. Algunos dicen “entra basura, sale basura”.Las Escrituras nos dicen “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8) Esto debe ser la meta de todo catequista: entrenar nuestros sentidos a ver a Dios y así pensar y actuar. No hablo de vivir en una nube pero de convertirnos en el tipo de personal que queremos que nuestros adolescentes sean: personas para los cuales Dios y la Iglesia son primero.

Covey, también escribió sobre los siete hábitos que se pueden seguir para lograr eficacia en negocios. Ser proactivo, Comenzar con una meta en mente, Poner las primeras cosas primero, Pensar ganar/ganar, Buscar primero entender en lugar de ser entendido, Sinérgica, Amolar el serrucho. ¿Cómo podemos transformar estos hábitos en hábitos para catequistas exitosos? Aquí hay algunas ideas: 

1) Oración y Sacramentos: Cualquier grado de ingeniosidad e iniciativa que puedes traer a tu trabajo como catequista vendrá de tus oraciones y participación en los sacramentos. No solamente tendrás buenas ideas durante tu tiempo de oración, pero durante tu tiempo de oración tus ojos y oídos se abrirán a las buenas ideas de otros. ¿Cómo? Dedica al menos 1 hora a la semana de oración para tus estudiantes, y ora para permanece abierto a la voluntad de Dios. En la universidad, una clase de 3.0 créditos significa que para ser éxitoso en esa clase el estudiante debe estudiar por 3 horas. Es la misma idea. Si enseñas 1 hora por semana, ora 1 hora por semana. Las ideas, la valentía, y a paz de Cristo vendrán a ti.

2) Establece metas: Selecciona un tema o un conjunto de metas que quieres lograr para el fin del año. Escríbelas, fíjalas a la pared y refiérete a éstas frecuentemente. Compártelas con tus estudiantes, padres y directores de educación religiosa. Durante el año de confirmación, las promesas de confirmación sirven como metas. Al igual que las personas casadas mantienen sus votos de matrimonio en mente según viven sus vidas diarias, las promesas de confirmación deben permanecer en nuestra mente. 

3) Mantente envuelto. Pregunta a tus estudiantes como están, ¿qué retos están confrontando? Entérate de cuando tienen exámenes finales, cuando es el próximo baile, cuando el siguiente juego importante. Estos son como los ‘días de fiesta’ de los adolescentes. Al igual que sientes alegría cuando ves a uno de tus estudiantes en misa, al igual ellos sentirán alegría de verte cuando vas a ese juego importante o les envías una oración a decir antes del gran examen. 

4) Mantente positivo. A nadie le gusta un cristiano gruñón. No hay santos gruñones. El tener una perspectiva positiva es crucial para evangelizar y sirve de ejemplo a nuestros adolescentes. Aunque a veces hay que regañar o corregir en el salón de clase, esto se puede hacer positivamente, explicando por qué el comportamiento es incorrecto, y siendo claro sobre las consecuencias y cumplir con éstas. Los halagos también deben ser parte de ser parte de la clase, sobre todo cuando hay visitantes en la clase. A los adolescentes les gusta saber que te das cuenta de sus buenos hábitos y maravillosas personalidades.

5) Buscar entender primero, entonces busca ser entendido. Este es un gran consejo, y sí San Francisco dijo algo así primero. Es muy buen consejo cuando se trata de adolescentes y sus padres. Los padres son una clave importante en el trabajo de evangelización. Mantente del lado de ellos; busca entender sus presiones, su mundo. Escucha bien. Dedica tiempo en clase para orar por los adolescentes y sus padres. La relación entre adolescentes y padres determina como los adolescentes se relacionan con Dios y cualquier otro adulto en autoridad. Busca alguna característica positiva en cada estudiante y a mediados del año llama a los padres y comparte este mensaje de aliento con ellos.

6) Enseña lo que enseña la Iglesia. La Iglesia nos da dirección. Mientras enseñes lo que enseña la iglesia nunca andarás mal. La iglesia lo ha confrontado todo en la historia. El libro del Catequismo de la Iglesia Católica es un deber para cada catequista, si no tienes uno, cómpralo uno y léelo. Si quieres evangelizar en serio entonces tienes que conocer la Iglesia.

7) Aprende, renueva, mantente informado. Muchas diócesis tienen clases o charlas para catequistas. Las parroquias tienen misiones parroquiales, estudios bíblicos, charlas. Conoce tu fe. Lee las noticias católicas diariamente. No tienes que saberlo todo, pero el ser un recurso para otros es un método de evangelización. Los buenos padres siempre quieren saber cómo ser mejores padres. Los atletas siempre están en entrenamiento, y aún cuando se retiran se mantienen activos y dedicados. No es nada diferente con el catequista. Al menos una vez al año debes ir en peregrinaje o a un retiro de fin de semana. Esto te proporcionará la energía para otro año más.

 

Para ser catequista hay que hacer un compromiso personal. Y si es este tu llamado, ya sea por un año o veinte, tendrás algo de éxito si sigues estos hábitos. 

María M. Rivera is a Spanish Medical Interpreter who writes on diverse topics. Besides being bilingual (Spanish <> English) she also studies Italian. Originally from Puerto Rico, she now resides in Wisconsin. She is an active member of St. Florian Parish in Wisconsin where she volunteers as a Confirmation catechist. Her published articles include: "The Many Marys of Latin America" (2000), an article published by The Catholic Herald; "Fatima by the Lake" (2002) and "Carmelite Ascent in Wisconsin" (2002); both which appeared in National Catholic Register. And, "The Gift of Aunthood", published by Canticle Magazine (2001), among others. María M. Rivera graduated from Cardinal Stritch University, with a degree in Mathematics, which she considers 'another language'. María is a member of American Translators Association; Catholic Writers Guild; St. Florian Christian Formation and St. Florian Adoration Choir.